¿Tienes una cuenta de correo electrónico con Gmail?
¿una Facebook? ¿compras por Amazon? Todos estos sitios y muchos más emplean un código de seguridad denominado SSL para encriptar los datos que otorgan seguridad a las cuentas de sus usuarios. Un código que se creía inviolable hasta que ha sido recientemente crackeado provocando el consiguiente riesgo en la invulnerabilidad de la gran cantidad de webs que utilizan dicho código.
